Una estrella en el firmamento, titilante, empalagosa, desafiante.
Una exploradora incansable, temeraria, enojona.
Una seudolectora repetitiva, exigente, inquietable.
Una creadora de cuentos, anécdotas, caperucitas rojas y bellas durmientes.
Un
espejo, mi espejo y el de mis ojos, mi cabello, mi mano doblada al
dormir, mi boca grande, mi nariz "pequeña" y mi ceño fruncido.
Ella es Ana... la vida enfiestada, sin horas, sin días de la semana, ni meses del año.
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