—Me pasé a media noche, porque tenía pesadillas.
—Entiendo, yo también tuve pesadillas de niña, aunque mis papás no me dejaban dormir con ellos.
—¿Y te tenías que ir para tu cama?
—Sí.
—Pobrecita mi mamá. ¿Y sentías como un dolor en el corazón?
—Sí.
—Eso es lo mismo que yo siento cuando tu me regañas.
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